Teteras

Origen de la Tetera

El origen de la tetera se remonta a China y data del siglo XIV. Al principio se hacían de bronce y otros metales y fueron derivando de cuencos que se usaban para otras bebidas.

En el siglo XVII llega a Europa formando parte de una expedición y es en 1765 cuando William Cookworthy empezó a elaborar teteras.

La historia avanza hasta la actualidad en la que no puede haber un buen té separado de su correspondiente tetera.

 

Tipos de Tetera

Los expertos en té recomiendan el uso de diferentes teteras para no “contaminar” los sabores de las hojas de los diversos tés y resaltar las propiedades de cada tipo.

En el mercado existen teteras de hierros, cristal, porcelana, cerámica, barro ya que cada material ofrece una cualidad distintiva a la hora de presentar el té en la mesa.

  • Teteras de hierro o metálicas
  • Teteras de Cristal o Vidrio
  • Teteras de Porcelana
  • Teteras de Cerámica
  • Teteras de Arcilla

Cómo Elegir Tetera

Como es lógico puedes elegir la tetera que más te guste o que más te llame la atención o se adecue a las necesidades pero si hay algunos puntos a tener en cuenta si realmente quieres dar un salto a la hora de preparar un buen té.

Para las personas que toman té negro o infusiones la mejor opción son las teteras de cerámica o porcelana. Este tipo de tetera conserva muy bien el calor.

Las teteras de vidrio son una buena opción para los que les gusta los tés verde o blanco.

Las teteras de arcilla son ideales para cualquier tipo de té. Son muy usadas para los té negro y oolong.

Las teteras de hierro fundido, tradicionales de Japón, son el complemento ideal para los tés verdes japoneses como el té verde Sencha, Bancha y Kukicha..

 

Cómo Limpiar la Tetera

Puedes limpiar la tetera solo con agua ya que los productos químicos pueden luego notarse a la hora de tomar un té o infusión.

Si usas agua del grifo que tenga impurezas o cal puedes limpiar la tetera con agua caliente y vinagre blanco dejándolo actuar durante 20 minutos y luego volver a limpiar con agua. Una alternativa al vinagre blanco es usar limón o bicarbonato sódico.

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